Cuestiones personales, cuestiones políticas

Cuando el Presidente Clinton se lió con su becaria judía a nivel sexual en la misma Casa Blanca, y se destapó el escándalo, muchos comenataban que aquello «era un tema personal»; que no importaba a nivel de actuación o valoración política. Curiosamente cuando un político se apropia de dos mil euros de una vecina, si es algo inaceptable, aunque también es un tema «personal».

En ambos casos, uno piensa que si se engaña a la esposa y familia, lo mismo hará para con los votantes. De la misma forma que si roba a la vecina, aún más robará al anónimo Estado.

El sistema nos ha inducido a creer que «lo personal» es algo de cada cual; que debería ser obviado en la valoración política que haga esa persona. Es así como un montón de miserables nos (des)gobiernan, mientras en su vida y negocios personales son quasicriminales.

Por supuesto esto es también evidente entre los alternativos de diverso pelaje. Se aceptan las críticas a la posición política pero se considera que una denuncia de los negocios o desvergüenzas personas en la familia, sexo o negocio privado es «entrar en el ámbito personal». «No estaría bien».

Desde luego uno no es responsable de lo que hicieran sus padres o hermanos, pero si de lo que uno mismo hace, aunque sea en el ámbito personal. Era una norma en Grecia la siguiente sentencia: «El que no sirve en su casa, no sirve a la comunidad». No hay personalidades duplicadas, eso que es bueno para todos menos para su familia, honrado en lo público pero tramposo en su negocio.

En realidad esta posición del sistema se basa en la lógica del individualismo llevado al extremo: el propio individuo tiene compartimentos estancos; no solamente no es parte de la comunidad, sino que tiene unos compartimentos políticamente criticables y otros que tan sólo incumben a su falta  de estilo y ética; pero nunca a «lo político».

Pongamos un ejemplo: que Jordi Pujol hubiera estafado a Hacienda es muy criticable, y el sistema lo critica; pero que él hubiera dejado a su hermana sin herencia, apropiándose del ella, pertenece «al ámbito privado».

Que un político engañe a su partido votando al contrario es denunciable, pero que engañe a sus clientes no lo es; aquéllo es «privado».

Esta posición se basa también en dos grandes argumentos. Por un lado, un Partido no puede ser una asociación de santos o gentes perfectas; por tanto es seguro que, dentro de un movimiento de miles de personas, habrá gente de actos más o menos infectos en su vida privada. Este tema es una gran verdad y debe diferenciarse pues entre secta u orden sacerdotal y un movimiento político de masas.

Pero esta realidad es aplicable a partidos de masas, cuando el número de afiliados es de muchas decenas de miles. Entonces es imposible que los indecentes no entren en esos partidos; personas de vida muy discutible cuando no lamentable. Es incluso inevitable que entre los dirigentes locales se un partido con cientos de miles de votantes, haya algunos miserables y corruptos. Por supuesto, la diferencia la marca el comportamiento del partido antes estos casos, pero es imposible de evitar esas presencias antes de que se detecten, y hay que ser flexible ante casos leves ni de comportamiento contrario a nuestra línea ética y política.

Ahora bien, cuando un partido se inicia con menos de una docena de miembros dirigentes más, en el mejor de los casos, de muy pocos miles de votantes, si ya entre esos pocos dirigentes el comportamiento es en extremo reprobable y contario a toda ética, el problema ya no es de ser una secta sino de ser una estercolero. Cuanto más pequeño es el partido y más inicial su existencia, más debe ser riguroso en seleccionar a camaradas éticos y de vida correcta.

El segundo argumento que se esgrime consiste en que algunos creen que la posición de la persona o el partido en lo político solo debería valorarse por las propuestas. «Programa, programa, programa».

Es ésta es, en cambio, una gran mentira. En primer lugar los programas son herramientas demagógicas en un elevado número de casos, y se han efectuado estudios donde se ve que lo que se hace en el poder tiene poco que ver con la línea del programa. En todas las democracias liberales, con el Partido Popular español a la cabeza.

Los programas sin medios, sin contar con las presiones financieras, los intereses de los medios de información y del dinero, son sólo palabras. Además, el programa, incluso contando que sea redactado con la intención de cumplirlo, suponiendo incluso que se ha meditado en cómo hacerlo, con qué medios, y no solamente confeccionado para atraer votantes, es solo algo escrito, que debe realizarse por personas. Personas, no fantasmas. Son las personas las que hacen posible que una medida sea o no efectiva y se aplique con justicia.

Miles de proyectos democráticos han resultado en desastre, con costes enormes no presupuestados. Sin resultados, por ser meras leyes que en la práctica no se aplican. Los políticos tienen más bien pocas ganas, interés y decisión para llevarlas a resultados reales.

Sólo los hombres, los revolucionarios capaces de luchar, pueden hacer posible un Programa. Si el pueblo ve ya en esos dirigentes a gentes de vida infecta, de costumbres corruptas, en modo alguno va a seguirlos en los sacrificios enormes que exige una revolución contra el sistema imperante.

El votante quizá «vote» por cualquiera que prometa algo, pero salir a la calle, luchar y sacrificarse para conseguir vencer al poder del dinero… Éso no lo hace el votante sino el militante que cree en su dirección, en los hombres que le dirigen.

El hombre es al final lo que cuenta. Ni papeles ni propuestas. Si nos dirigen corruptos, decadentes, gentes sin ética ni principios movidos por el deseo poder, estaremos en la misma situación que con los politicastros del sistema.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s