37º Aniversario de la revolución iraní; Irán hacia arriba, Israel hacia abajo

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Se cumple estos días el 37 aniversario de la revolución iraní. La moderación mostrada por Irán al aceptar condiciones abusivas en las negociaciones sobre su programa nuclear han tenido recompensa.

El sábado 16 de enero, la comunidad internacional confirmó el acuerdo alcanzado en julio de 2015 (Irán con EE.UU., la ONU, la UE, Alemania, Rusia y China) tanto sobre el programa nuclear iraní, como sobre el levantamiento de las sanciones contra este país. La Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) avaló, mediante un informe de inspección, los esfuerzos de Irán por cumplir lo acordado. Así, tras el anuncio del director general de dicha Agencia, tanto el secretario de Estado de EE.UU. como la Alta Representante de la UE, certificaban el final de las sanciones contra Irán. Ha sido importante la actuación del Presidente de EE.UU, Obama, en la solución.

Asimismo, el papel de Irán como actor en la zona se ha revalorizado. Así, tenemos su intervención en Irak, en apoyo de los chiítas, con el visto bueno tácito incluso de EE.UU, por momentos. También está su intervención en Siria, cuando ya ha ido quedando claro que buena parte de las fuerzas “democráticas” opositoras a Bashar al-Ásad no lo eran tanto, y que la pretensión de EE.UU. de echar a aquél como fuera no era un objetivo razonable.

Empieza, por tanto, a terminar un período de años de cruel embargo y de ser tenido Irán como un paria en lo internacional. Ha mostrado un gran espíritu de resistencia, en el que ha tenido su influjo su antigua y gran cultura: literatura, música, etc; siendo destacable modernamente su cine. Del que empieza, por cierto, un ciclo el miércoles 10, en la Filmoteca Nacional, en Madrid.

Irán ha conseguido mantener el espíritu de la revolución islámica, protagonizada sobre todo por el Imán Jomeini. Mantenerlo es su gran reto futuro, dentro de una relación normalizada con el mundo. Muchos deseamos encarecidamente que Irán se guarde de caer jamás en un modelo de “democracia” como el actual occidental. Aquí tenemos una dinero-cracia, sometida en gran medida a poderes internacionales; que además va degenerando en chusmo-cracia, ya que desaparecen los referentes morales tradicionales a favor de la moral de la mera mayoría. Por todo lo anterior, creo razonablemente que Irán va hacia arriba.

Por contra, pienso que Israel va hacia abajo. Ha sido el gran perdedor en el pulso sobre el programa nuclear iraní; Obama, y los mandatarios de otros países, resistieron la descarada oposición de Netanyahu y ciertos importantes grupos de presión proisraelíes.

Este tema, del citado programa nuclear, ha desvelado que aliados tradicionales de Israel se han visto obligados a espiarle, por temor a meternos en un lío a todos. El diario ABC (31.12.15) desvelaba que Netanyahu había sido objeto de escuchas por los servicios secretos de EE.UU, mientras éste país negociaba el entendimiento con Irán. Es el primer espionaje conocido de EE.UU. a un mandatario israelí.

Según publicó el Wall Street Journal (dice ABC): “Las escuchas se extendieron a congresistas estadounidenses y a grupos de presión americano-israelíes, con los que Netanyahu estuvo en contacto”; éste había intensificado sus contactos con la mayoría republicana en el Congreso para que las cámaras bloquearan el acuerdo con Irán. Así en marzo de 2015, Netanyahu intervino en el mismo Congreso de EE.UU a invitación hecha por dicha mayoría republicana a espaldas de Obama; constituyendo una injerencia indebida para muchos en la política de su aliado. El Wall Street Journal (WSJ) se basó en veinticuatro entrevistas a actuales y exmiembros de la Inteligencia y de la propia Administración estadounidense. Fuentes de la Casa Blanca no negaron que se produjeran las escuchas, manifestando: «Nosotros no dijimos (al servicio de espionaje, NSA) “hazlo”, aunque tampoco dijimos “no lo hagas”».

Asimismo, Israel había estado espiando a los EE.UU. Según informó La Vanguardia, el 25.03.15, el citado WSJ desvelaba que Israel había espiado las negociaciones a puerta cerrada entre Irán y las potencias occidentales. La información citaba palabras de “un alto funcionario estadounidense experto en la materia”: “Una cosa es que EE.UU. e Israel se espíen el uno al otro y otra cosa es que Israel robe secretos de EE.UU. y los transmitan a los legisladores estadounidenses para socavar la diplomacia” de Washington.

Pese a que Israel negó “haber espiado directamente en las negociaciones”, obteniendo la información por “otros medios, incluida una férrea vigilancia de los líderes iraníes que recibían las últimas ofertas”, EE.UU. descubrió el tema por la inteligencia propia operativa en Israel. El tema del espionaje israelí a EE.UU. ya viene de largo. Así lo vemos en el famoso caso Pollard: Jonathan Jay Pollard (nacido en EE.UU. en 1954) es un ex analista civil de inteligencia de la Marina de los Estados Unidos que fue condenado por espiar para Israel.

Cita Wikipedia: Ron Olive, el agente a cargo de la contrainteligencia de la NIS para la época del arresto de Pollard, publicó un libro sobre el caso en 2006. Olive dijó a la BBC que el incidente fue “uno de los más devastadores casos de espionaje en la historia de los Estados Unidos” durante el cual Pollard robó más de “un millón de documentos clasificados”. Fuentes israelíes consideran hinchada esa cifra.

Fue condenado por unanimidad a cadena perpetua en 1987, con recomendación de no otorgarle libertad condicional. Pollard nunca fue acusado de traición, lo cual es un cargo que solo se aplica cuando se espía para un estado enemigo en tiempos de guerra, por lo que fue acusado de este cargo: pasar información clasificada a un aliado, sin querer dañar a los Estados Unidos. Israel le concedió a Pollard la ciudadanía en 1995, pero negó públicamente que fuera un espía israelí hasta 1998.El 20 de noviembre de 2015 fue liberado. Ha habido algún otro caso de espionaje israelí contra EE.U, pero no tan sonado.

De esa desconfianza de aliados de Israel, da cuenta el espionaje a drones israelíes. Según el diario “El Mundo” (29.01.16), el diario israelí Yediot Aharonot acababa de desvelar que Estados Unidos y Reino Unido han espiado en los últimos 18 años a Israel siguiendo e interceptando las comunicaciones codificadas de sus drones. El diario israelí publica la noticia junto al diario alemán Der Spiegel y la web The Intercept basándose en filtraciones del ex analista de la Inteligencia estadounidense, Edward Snowden.

“Seguramente es la mayor filtración en la historia de Inteligencia israelí”, según una fuente de los servicios secretos al diario sobre un espionaje realizado desde una base secreta en Chipre y centrado en las operaciones de vigilancia de la Fuerza Aérea de Israel en Oriente Próximo. “Al parecer nuestros sistemas de comunicación codificados no son tan seguros ante ellos”. Respecto a Irán, el espionaje aéreo israelí vigiló los avances del programa nuclear y recopiló información ante la posibilidad de efectuar un ataque contra las centrales nucleares.

Resultan curiosas unas palabras del ex ministro israelí de Asuntos de Inteligencia y actual miembro del minigabinete de seguridad, Yuval Steinitz, citadas por la información: “No estamos sorprendidos porque sabemos que EE.UU espía a todo el mundo, incluyendo sus amigos como Israel pero sí es decepcionante. Entre otras cosas porque nosotros desde hace décadas no espiamos ni descodificamos comunicaciones de EE.UU” (luego antes sí).

En otros sectores de EE.UU, Israel va siendo cada vez más un aliado muy problemático y causante de desprestigio para aquél país. EE.UU. ha hecho un continuo papel de malo, vetando resoluciones de la ONU sobre Palestina. En la votación en dicha Organización para el ingreso de Palestina como Estado observador, no miembro (29.11.12) Estados Unidos se quedó casi solo en contra, con Israel (los demás fueron: Canadá, Palau, Micronesia, la República Checa, Panamá, Nauru y las Islas Marshal).

En España, el apoyo de Rajoy a Palestina, se tradujo como compensación en la concesión de la nacionalidad española a los sefardíes en condiciones de saldo, que requerirían escribir todo un artículo; pero, por ejemplo suponen un agravio comparativo para todos los iberoamericanos que con más razones deberían entonces recibir la nacionalidad española. Además ¿qué sentido tiene permitírseles a esos sefardíes una doble nacionalidad con Israel y otros?

La política de EE.UU. se ha desplazado hacia el Pacífico. También, se ha hecho más autosuficiente en materia energética. Baja su dependencia del petróleo y, por tanto, el papel de Israel como aliado estratégico en la zona.

Israel maniobra para impedir la solución de los dos Estados. En su obsesión, continúa con la política de asentamientos (en contra de la ONU) para impedir la continuidad territorial del Estado Palestino. Busca quedarse con todo el territorio –salvo que quiera mantener en una inmensa cárcel a los palestinos- y acabará siendo víctima de su maldad, debido a la mayor demografía árabe. Su descrédito internacional se disparará. Además, ya se han dado años en que la inmigración de judíos a Israel a estado por debajo de los que han abandonado el país.

Pienso que fue un error la partición y que debió, en todo caso, crearse un Estado binacional; con vigilancia especial, si acaso, de la ONU. He conocido, las dos veces que estuve en Palestina, judíos de valía personal que se preocupan por los palestinos. También en parte por ellos, me preocupa el callejón sin salida en el que a la larga (o ya no tan larga) les mete esa política de Netanyahu y compañía. En mi modesta opinión ese Estado de Israel no se mantendrá; el problema es si no volaremos todos.

Jesús González Espliego

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