Sobre el etnocentrismo del nacionalismo cristiano

¿Cuál es el indicador de que algo es más o menos Europeo? ¿Cómo funciona esa vara de medir tan abstracta? Aunque convendría más preguntarse… ¿para qué sirve? ¿Es mejor algo que este criterio indica como “más europeo”?

¿Es más Europeo el cristianismo que el Islam? ¡Lógicamente! Es algo indudable, aunque pocas personas sabría responder por qué, mientras que, unas cuantas se lanzarían a la piscina, ni cortos ni perezosos, a dar explicaciones, por el contrario, muy cortas…y verdaderamente perezosas. Me refiero a la alusión histórica: “Porque lleva más tiempo aquí, unificó Europa, etc.”. Si bien son argumentos a los que no se les puede negar veracidad, estos suelen venir de un boca a boca y a causa de esto vienen con un sentido totalmente nulo, poco procesador y totalmente vacíos; sin ningún contenido.

Es innegable el trabajo de unificación de Europa por parte del cristianismo occidental como vanguardia espiritual del viejo continente, dirigida por una élite creadora de creencias – diría Ortega – que representaba el Clero. Sin embargo, también es innegable la estancia del Islam (principalmente sunní) en Europa durante mucho tiempo, en algunos casos esta estancia dura hasta nuestros días, como podemos observar echando una mirada hacia determinados puntos del este de la vieja Europa.

Uno de los grandes errores de la cosmovisión histórica del nacionalismo general y del patriotismo en España es el prejuicio y el complejo de ocho siglos de estancia musulmana en la península ibérica. Podemos ver diariamente, quienes conocemos ciertos ambientes ideológicos a este respecto, múltiples casos de jóvenes oponiendo excusas, negando y reconstruyendo mentalmente su árbol familiar para demostrar independencia de estos ocho siglos de estancia musulmana anteriormente nombrados. Este complejo, erróneo en el nacionalismo y en el fascismo parta de donde parta, es una de las encrucijadas más grandes para el intelectualismo ‘’nacional’’ español y europeo en general, a la que intentaremos dar salida en este escrito.

Averroes
Averroes.

Aunque el nombre del texto dé paso a pensar de que estas líneas estarán únicamente dedicadas al nacionalismo dentro de corrientes cristianas en Occidente, las mismas conclusiones y los mismos argumentos son válidos (parcialmente) para los nacionalismos etnocentristas que se salen del cristianismo, ya sea para retomar viejas creencias ‘’ancestrales’’ paganas, o directamente para adoptar posturas espirituales ateas o agnósticas, que en todo caso ya nos encargaremos de criticar en otro escrito con la mayor y la más severa de las durezas.

Por su parte, el etnocentrismo y la confusión de términos étnicos con términos espirituales son cuestiones por solventar dentro de los llamados ‘’nacionalismos europeos’’. La legitimización del libre albedrío espiritual dentro de un panorama verdaderamente nacional, sin complejos y sin prejuicios, es la finalidad verdadera de este texto de contenido ideológico, gráfico e histórico. Pues el prejuicio ha sido siempre lo que ha alejado a los movimientos políticos de la verdad, y creemos firmemente que somos portadores de esta y no tenemos miedo a reconocerla en ninguna de sus facetas, pues en ella reside la libertad colectiva de nuestro pueblo y la de los individuos que lo componen.

“Los prejuicios son mallas de hierro o de oropel. No tenemos el prejuicio republicano, ni el monárquico, no tenemos el prejuicio católico, socialista o antisocialista. Somos cuestionadores, activistas, realizadores”. – Benito Mussolini

1 – AL-ANDALUS Y EL ISLAM EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

Abd Ar-Rahman III
Averroes.

El ‘’problema’’ de la identidad musulmana en España por parte del nacionalismo español es que se identifica como una identidad totalmente extranjera y ajena, de ahí que no se reconozca, por parte de las corrientes nacionalistas españolas, a Al-Andalus como parte de la historia nacional y de su espíritu, sino como una supuesta (y falsa, además de mitificada) cruzada contra una religión extranjera. Esta concepción del Islam está totalmente justificada por el papel internacional que juega actualmente la masiva inmigración islámica de población étnicamente no europea hacia Europa, sobre todo de poblaciones norafricanas; sin embargo, esta concepción es totalmente situacional y errónea si quisiéramos explicar la identidad islámica en Europa sin ambages. En el caso del Al-Aandalus, olvidamos ciertos datos al intentar olvidarnos de él y hacer como si no hubiera existido jamás e intentar hacernos completamente ajenos a él.

1.1 LA CUESTIÓN ÉTNICA

Primero, deberíamos hablar de la cuestión étnica de Al-Andalus, algo muy poco investigado y a su vez, con muy poco interés por parte de ciertos movimientos para investigarlo.

Le doy preferencia a la cuestión étnica puesto que, comúnmente es a lo que más relevancia le suelen dar estas corrientes, aunque sea interiormente y, de manera vergonzosa, cara al pueblo muestren otra faceta totalmente distinta.

Es curioso que al identificar a los musulmanes del Al-Andalus se les asocie mentalmente con la imagen mental del hombre norteafricano actual, mientras que, por el contrario, la gran mayoría de habitantes andalusíes eran de etnias indoeuropeas, independientemente de su estatus social. Esto se debía, fundamentalmente, a que la mayoría de dichos habitantes provenían de poblaciones asentadas en el Norte de África de cultura amazigh (bereber) que tuvieron una fuerte influencia románica ya desde antes de Cristo.

Podemos verificar esto observando distintas personalidades más o menos reconocidas de la época como Ibn Arabi, Abd Ar-Rahman Ibn Khaldún, Averroes, que tendría una estrecha relación con Santo Tomás de Aquino; el Califa de Córdoba Abd Ar-Rahman III, Hisham III, o incluso el poeta judío de origen andalusí Abraham ibn Ezra.

Lógicamente, la influencia del Califato de los Omeya (con Capital situada en Kufa, Irak), que fue el primer Califato islámico establecido en la Península Ibérica, habría traído un cierto porcentaje de poblaciones no indoeuropeas procedentes de Arabia y de Irak, sin embargo, el Doctor en Geografía por la Universidad Complutense de Madrid, Abdelkader Nakhli Mtiri, en su ensayo sobre las ciudades musulmanas y sus referencias culturales, nos da una visión de la organización de las distintas poblaciones étnicas que habitaban en estas ciudades:

‘’La ciudad islámica se describe por la mezquita mayor, un zoco cercano, baños públicos, la ciudadela, el palacio del califa / emir / sultán o del delegado ‘’الوالي’’… Estos primeros conceptos de William Marcáis fueron adoptados por muchos investigadores, arquitectos, geógrafos e historiadores. Así, Marcáis, W. (1928) señalaba que el islam, básicamente es una religión urbana y recuerda que Mahoma y los primeros califas fueron miembros de la burguesía urbana de arabia.

Otro autor; Marcáis George, en su artículo publicado en 194022, añadió unas características propias de la ciudad islámica como:
1. La diferencia entre barrios comerciales y barrios residenciales.
2. La segregación de barrios residenciales de acuerdo con el factor étnico.
3. La jerarquía de los comercios en el mercado, manteniendo los comercios más nobles y limpios alrededor de la mezquita’’.

Como vemos, el prejuicio étnico hacia el islam del Al-Andalus es totalmente obsoleto.

1.2 LA CUESTIÓN ACERCA DEL ORIGEN DEL ISLAM

Ibn Khaldún
Averroes.

Se objeta, por parte de las corrientes nacionalistas españolas el origen semítico del Islam, entendiendo ‘’semítico’’ como una palabra referida a poblaciones del desierto. En esta objeción, el nacionalismo español visualiza normalmente al Islam como algo extranjero, de origen desértico y que nada ha aportado al espíritu de la nación, dado que no forma parte de esta directa ni indirectamente.

Llegados a este punto cabe preguntarse… ¿y de dónde viene el cristianismo, sino de Palestina? Pareciera ser, que este complejo europeísta nos ha hecho creer que el cristianismo, que ha formado parte del espíritu de la nación española desde la misma formación de su estado, viene de Alemania o Dinamarca.

No es pues necesario, detenerse mucho más tiempo a tratar esta cuestión. Los nacionalistas agnósticos, ateos y ‘’paganos’’ (siempre entrecomillado, puesto que este término está completamente vacío y sin significado alguno a día de hoy, puesto que dichos supuestos credos forman parte de un circo social en un gran porcentaje, y no en una opción espiritual) dirán que la intervención de ambos en la sociedad española ha sido fatídica e innecesaria en caso de mostrarse inconformistas con la tesis que presento. Pero entonces, cabe preguntarse… ¿qué es pues, España, sin el cristianismo? ¿Qué hay entonces del arte musulmán, de sus teóricos, poetas, novelistas, diseñadores, etc.? Sencillamente, adoptar esta postura sólo significa el aumento del complejo nacional causado por un europeísmo malinterpretado y luchar contra el espíritu de tu propia nación y la historia que la compone, sólo por intentar asemejarnos a países a los que no necesitamos parecernos más de lo necesario.

1.3 LAS CUESTIONES ESPIRITUALES

Tradicionalmente, el cristianismo sirvió como sujeto para el crecimiento espiritual de Europa, de la misma manera que sirvió el Islam en Al-Andalus, dando así a conocer al mundo a personalidades muy influyentes dentro del ámbito de la espiritualidad islámica como Abū Bakr Muhammad ibn ‘Alī ibn ‘Arabi, que posiblemente haya sido uno de los más grandes maestros dentro del sufismo.

Actualmente se suele entender que los valores espirituales de Occidente son incompatibles con los valores espirituales del Islam, y en eso estoy totalmente de acuerdo, por una sencilla razón: Occidente no tiene ningún valor espiritual válido actualmente más que en pequeñas comunidades alejadas de las grandes urbes y en contacto directo con la tierra, no obstante estas comunidades son totalmente inherentes a la realidad de la decadencia espiritual de Occidente, ya predicha por Oswald Spengler.

Escribía René Guénon, ya converso al Islam:

“Queremos hablar del esoterismo con todo lo que se le vincula y todo lo que se desprende del mismo en tanto que conocimiento derivado, constituyendo ciencias totalmente diferentes de las que son conocidas por los modernos. En realidad, Europa nada tiene en nuestros días que pueda recordar esas ciencias, es más, occidente ignora todo de los conocimientos verdaderos tales como el esoterismo y sus análogos”.

Algo que no puedo sino afirmar.

2- EL ISLAM EN EUROPA

En los últimos siglos la máxima autoridad islámica ha estado representado por el que posiblemente haya sido el más feroz enemigo bélico y geopolítico de Europa: el Imperio Otomano. Esto ha hecho que la visión tradicional del Islam se al de un Islam sunní, variable, inestable, a ratos fundamentalista y sin una línea religiosa y espiritual clara. Debemos tener claro entonces que la historia del Imperio Otomano está marcada por su cambio generacional y sus alianzas políticas que evolucionaban al mismo tiempo que el propio Imperio Otomano.

Podemos ver, ya en Lepanto, un Imperio Otomano cargado de un firme espíritu antieuropeo, pero sin embargo, unos siglos después, podemos observar el interés germanista de Mehmed V dadas sus alianzas con Alemania y su proyecto de construir una vía de Ferrocarril Berlín-Bagdad que colocaría a Alemania en la cúspide de la hegemonía mundial.

Hisham III
Hisham III.

El Imperio Otomano deja sus huellas en Europa en pueblos como el bosnio, el albanés o el kosovar, además de la influencia que tuvieron los turcos a la hora de que la región del Cáucaso Norte en Rusia abrazara el Islam y su proyecto de una Transcaucasia unida bajo la ley islámica. De la misma manera que en Al-Andalus, en este caso hablamos de pueblos indoeuropeos.

Para concluir, podemos decir que hemos sacado en claro una serie de cosas como que el complejo histórico respecto al islam, sea en España o en Europa, es un freno que evita elevar el espíritu de nuestras naciones a su máximo exponente y que crea un prejuicio injusto que, como ya dijimos al principio, nos aleja cada vez más de la verdad.

No debemos confundir el Islam con una nacionalidad o un grupo étnico, es posiblemente el error más común dentro de los círculos nacionalistas. La asociación de que todo el islam es árabe y todos los árabes son musulmanes es totalmente errónea y absurda, pues ni siquiera la mayoría de los musulmanes son árabes. Indonesia, India, Bangladesh, Irán, Nigeria etc. son los países en los que residen más seguidores de la religión islámica y sin embargo no son países árabes. De igual manera que no lo es Albania, ni lo es Kosovo (el cual reconozco abiertamente como parte de Serbia), ni tampoco Bosnia, y de igual manera no lo es Chechenia y la región entera de Transcaucasia.

La religión es una opción totalmente espiritual y opcional de cada individuo y no podemos tener prejuicio ante ninguna de ellas puesto que todas ellas son prácticamente infinitas en cuanto a conocimiento, escritos, sistemas, etc. Y negar la historia y el pasado de nuestras naciones sólo por complejo ante naciones aparentemente más homogéneas es darse a la inferioridad y pisotear todo aquello por lo que en realidad debe luchar el patriotismo y el nacionalismo: la libertad de las naciones y la justicia de los pueblos.

Ignacio Salvatierra.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s