Para las feministas, las mujeres son subnormales.

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El feminismo, la supuesta ideología de la igualdad surgida por burguesitas acomodadas en sociedades capitalistas, que apuesta por el victimismo total de la mujer, y la adopción de medidas para establecer desigualdades contra los hombres, sólo en los ámbitos que beneficien a las urbanitas lloronas.

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Érase una vez un mundo donde existía igualdad de verdad. Un lugar en que la persona que buscaba contratar a un trabajador, buscaba a quien pudiera cumplir con una labor concreta. Donde importaba quién puede hacer qué. Además, en este mundo, cuando alguien realizaba un hecho o cometía un delito, se estimaba o juzgaba por igual. No importaba quién lo hiciera, sino qué hizo.

Pero ese mundo está en el punto contrario respecto de las exigencias feministas. No quieren igualdad sino una completa desigualdad en beneficio exclusivo de las propias feministas. En primer lugar, tratan a las mismas mujeres que dicen defender como entes subnormales, así sin más. Que las mujeres son incapaces de realizar nada o hacer nada por sí mismas, porque siempre están coartadas por el gran malvado… el hombre. Según manifiestan las feministas, parece que el hombre es una especie de ente sobrenatural y perpetuo que ejerce absolutamente su dominio sobre las mujeres.

Yendo décadas atrás ¿saben dónde está el origen del feminismo? Si pensaron en comunistas, están equivocados. El feminismo siempre ha surgido de burguesitas acomodadas en los países más industrializados y por tanto, capitalistas. Esto es, Inglaterra, Francia y sobre todo, Estados Unidos. ¿Sabían que la famosa revuelta de mayo del 68 fue instigada por grupos estadounidenses que deseaban crear el “eurocomunismo” frente a la visión soviética de militante jerarquizado, disciplinado, y comunitario?

Sí, los yanquis fueron los creadores de los “perroflautas”, seres preocupados en drogarse y embriagarse, y en defender cuantas causas les pusiera el sistema capitalista. Así, cuando el capitalismo quería fomentar la homosexualidad, transexualidad, drogadicciones, destrucción de la familia, inmigración masiva, para atomizar y desnaturalizar cuantos pueblos se le antojara para su mayor beneficio (empezando por atacar a los europeos), utilizaba a sus nuevos militantes, en apariencia, nada sospechosos de ser parte del capitalismo. Frente a ello, no estaba el fascismo, sino el comunismo a la rusa. La disciplina, el vigor, la fortaleza, la autoridad, la protección de la familia y la oposición a la inmigración masiva era un enemigo mayor que cualquier arma nuclear, era un pensamiento fuerte y contrario. De esta guisa, salieron las nuevas oleadas de “pensamiento feminista” desde Estados Unidos.

Un “pensamiento” dedicado al más puro victimismo, donde la verdad no importó nunca, sino que todo resultaba en quejas y lloros por lo mal que están las mujeres en un mundo patriarcal que las oprime. Desde luego los hombres que se ahogaron en el hundimiento del titanic en 1912 estarían muy de acuerdo con esa tesis… sobre todo cuando les dijeron: “Mujeres y niños primero”. ¡Desde luego qué patriarcales! También dicen que las mujeres nunca han gobernado por estar oprimidas, y que si gobernasen, el mundo sería pura paz. Déjenme que les recuerde a Santa Juana de Arco, la Reina Isabel la Católica, la Reina Victoria de Reino Unido, o la Reina Boadicea de los britanos… Claro, eran pacíficas mujeres. Se las conoce porque nunca encabezaron ejércitos en batallas y conquistas, por supuesto esto último es un sarcasmo pues quien conozca quienes fueron esas mujeres, sabrán que se pasaron la vida dirigiendo guerras.

Por otra parte, también aparecen ramas feministas ligadas a la homosexualidad, es decir, el “feminismo lesbiano”. Otro paso más de progresía comunista que… no han tenido ni han aceptado en los países comunistas más reputados. Ni la Unión Soviética, ni China, ni Corea del Norte, ni Vietnam, ni Cuba. Nadie, excepto los países occidentales, que son los países donde el capitalismo más ha golpeado. ¿Quién pensaría que en los países más comunistas eran tan “retrógrados”? Es lo que tiene vivir en el mundo de las apariencias. El contenido, el fondo de las cosas, nunca es importante. Seguramente porque si se fuera al fondo de las cosas, este sistema de apariencias caería automáticamente.

Pero sigamos mostrando cuanto creen las feministas que las mujeres son absolutamente subnormales. Cuando piden igualdad, y recordemos su procedencia capitalista, no exigen igualdad para trabajar en las minas, los andamios o los astilleros, donde precisamente son en práctica totalidad hombres trabajadores. No. Exigen igualdad en trabajos de oficina, cómodos, climatizados y en ciudad. Pues si quieren igualdad, que empiecen por acordarse de los trabajos que sólo realizan hombres y ninguna mujer quiere realizar… Por supuesto, las feministas tienen otra excusa para ello, y es que las mujeres son más enclenques, tienen menos fuerza que los hombres. Vaya… pues en la Unión Soviética demostraron que las mujeres pueden hacer cualquier trabajo, sólo tienen que ponerse en el puesto y empezar.

Es más, para algunas oposiciones como policía, bomberos y ejército, también hay pruebas que fomentan la igualdad, como establecer pruebas físicas desiguales para hombres y mujeres. Por supuesto, lo importante es que entren las mujeres. Ustedes se imaginan –cual Gila el humorista– que un capitán del ejército llama al enemigo y le dice:

¡Hola! ¿Es el enemigo? Miren, mañana les atacaremos con una brigada compuesta sólo por mujeres, háganme el favor de disparar menos armas que ellas están preparadas para menos que los hombres. Respeten la igualdad y disparen en menor proporción.

Desde luego que nadie podría imaginarse eso. ¿Han visto a las mujeres Kurdas en Siria e Irak? Pues eso, que las pruebas desiguales justificadas en supuestas carencias biológicas son chorradas. La clave está en la voluntad para realizar una tarea, y allí luchan esas mujeres como tantos miles de soldados. ¿Sabían que los antiguos Sármatas combatían en pareja? Hombre y mujer por igual para defender su tierra y su familia. Por supuesto, esto es un mal ejemplo, perjudica a las feministas.

Así pues, en línea de ciencia ficción feminista, siempre tienen la excusa de que los hombres son más tontos que las mujeres. Pero ninguna feminista dice que hay que poner exámenes más fáciles para los hombres porque según estas feministas sean más tontos. No, claro, eso supuestamente las perjudicaría. Porque esto va de cómo aprovecharse de la sociedad a base de victimismo y lloriqueo. Cualquier cosa es violación, cualquier cosa es opresión… cualquier cosa que beneficie a las feministas lo es. Cualquier cosa que las perjudique, no es ni tan siquiera un problema.

Y el tema crucial, el tema estrella de la constelación… “la violencia de género”. Que explícitamente establecen como algo que ejerce un hombre sobre una mujer. Nunca al revés. Da igual que una mujer agreda física o psicológicamente a un hombre, eso es simplemente violencia o ni eso, puesto que las feministas rápidamente se prestan a la justificación o al olvido de los casos que no les interesan, como el caso de una “madre” en Inglaterra que mató a sus hijos y mientras tanto llamó a su marido para que escuchara como morían sus hijos pero… sólo era una trastornada, pobrecita. Pero si hubiera sido un hombre, ya habrían dicho que todos los hombres son unos violentos y asesinos. Siguiendo por esta línea, ¿quién se pregunta por qué los suicidios no son materia televisiva ni mucho menos de los informes feministas? Pues porque resulta que la mayoría de los suicidios los cometen hombres, y de ellos, la mayoría fueron en el contexto de un divorcio. Esto perjudica a las feministas, esto ni es un problema. El problema es que ellas, entes independientes y capaces por sí mismas, exigen que en una separación, el hombre les pague pensión, se quede sin la casa, sin el coche y sin la custodia de los niños (si los hubiera). Por supuesto la mujer es muy capaz  por sí misma y el hombre muy opresor, por eso el hombre acaba en la ruina y la mujer se queda con todas las cosas. Luego hablan de que el patriarcado las oprime.

En esta línea, que haya hombres que se suiciden porque sus ex–parejas les hacen la vida imposible usando las leyes de “genero”, no es un problema. Incluso hay feministas que se apresuran a decir que eso es justicia porque los hombres siempre han sido unos opresores, y las mujeres por supuesto, son unas pacifistas. Que nadie les diga que también en los imperios más conocidos de la historia como el romano, las mujeres también eran propietarias de esclavos y esclavas. Así que, las feministas condenan la violencia… me pregunto qué sería de la humanidad si en vez de enfrentarse a los depredadores, las feministas se hubieran puesto a dialogar y a hablarles de paz. Los cambios se hacen y se imponen por la violencia, esto siempre en todo tiempo, para humanos y animales es así. Y buena muestra de ello es también la violencia feminista, donde las agresiones de una mujer hacia un hombre no son noticia, tampoco de una mujer contra otra mujer, ni de un hombre contra otro hombre. Es decir, que los hombres, si pueden cometer actos terribles de violencia de género, pero las mujeres, ¡pobres subnormales incapacitadas! pueden cometer los mismos hechos violentos contra cualquier persona, pero las feministas a esto responden con que “son otra cosa” y no violencia de género. Que una feminista ataque a un hombre por ser un hombre no es violencia de género, “es otra cosa”

En conclusión, recapitulemos lo visto. El feminismo aparece en países capitalistas por señoritas bien acomodadas, y tenemos que las mujeres –según las feministas– son entes poderosos que deben reivindicar su lugar en el mundo a base de imponer desigualdades beneficiosas para las feministas. La supuesta igualdad se convierte en una ponderación de intereses: Si las beneficia, entonces a imponer medidas desigualitarias; si las perjudica, entonces que ni se mencione. Hay un techo de cristal sólo en los trabajos sencillitos, de esos que le gusta a la burguesía urbanita acomodada (como la política), pero no hay techos ni cuotas de género cuando se trata de los más duros trabajos donde los hombres son los únicos trabajadores ¿Alguien ha visto cuotas de género para mujeres en las minas? Yo no. Y por supuesto, para las feministas nunca hay que estimar a quién puede hacer grandes cosas, no, sólo hay que alabar a las mujeres que consiguen algo, no por lo que consigan, sino porque son mujeres. Por el contrario si un hombre consigue algo, ni se le menciona. Esto tampoco es violencia de género, claro.

Y ahora, les informo de que acaban de introducirse en el “bello mundo” del sistema de las desigualdades totales más brutal y extenso de toda la historia del mundo… Ya son sabedores de que todo el mundo está sometido a desigualdades. A los hombres se les insta a cumplir con un prototipo, a las mujeres con otro prototipo. A ser individuos, atomizados, enfrentados, sin pasado ni futuro, sólo con un presente en el que se les hace creer que pueden elegir todo lo que quieran ser. El capitalismo, o mejor dicho el Estado liberal, fue una base desde donde establecer este sistema de caos y desigualdad, pero ahora sin ningún enemigo que oponga orden y autoridad, el nuevo liberalismo impulsa a que los individuos se enfrenten mediante las nuevas modas que este sistema produce: Luchen por reivindicar géneros, ya van como 50 distintos, pero nunca luchen contra el sistema que los produce para tener modas que los individuos sigan, y a los individuos enfrenta.

Ernesto Rodríguez.

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